
OPINIÓN
Con la llegada del COVID-19 a Costa Rica se establecieron nuevas medidas preventivas decretadas por el gobierno de la república con el fin de proteger a las personas de prevenir y contraer el virus, una de ellas es evitando que niños y jóvenes asistan a los centros educativos.
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Dadas las circunstancias, la educación virtual se presenta como la alternativa que mejor se adapta a las medidas preventivas, puesto que abre las posibilidades para el aprendizaje desde casa y para continuar con el proceso formativo iniciado en las instituciones que, ante la propagación del virus, ya no pueden asistir a clases presenciales.
En Costa Rica estas medidas suponen varios desafíos que se han vuelto necesarios tras la llegada del virus. Uno de los principales es que muchos jóvenes no cuentan con conexión a internet, y muchos de los que si tienen, acceden únicamente a través de celulares y con datos móviles, por tanto, esto puede provocar una conexión inadecuada, ocasionando interrupciones al estudiante al momento de recibir clases en línea. Esto ocurre, sobre todo, en zonas rurales.
Sin embargo, para que la educación virtual sea un éxito se necesitan los equipos necesarios y la conexión a adecuada en los hogares, así mismo es necesario que educadores y estudiantes aprendan las habilidades necesarias para el aprendizaje fuera del aula.
El adaptarse al mundo virtual es un esfuerzo indispensable, por tanto, debemos trabajar para que todas las personas tengamos conexión a internet durante todo el tiempo y podamos navegar sin límites.
La conexión a internet es fundamental, sobre todo porque solo así es posible garantizar el acceso a la educación en situaciones como la que estamos viviendo. Esperemos que esta emergencia nacional por el COVID-19 acabe pronto y podamos volver a nuestras aulas.
Marjorie Morales Villarreal/ Estudiante de Administración de Empresas
Universidad Nacional – Sede Regional Chorotega, campus Liberia.
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