La historia se respeta

Por Marcos  Antonio Jiménez Muñoz

Alcalde de Nicoya

 En 1824, un 25 de julio, el Partido de Nicoya se anexó a Costa Rica. Esa es una historia única en América Latina que señala la calidad de ese acto formalizado por las mujeres y hombres de esta bendita tierra guanacasteca.

La única verdad histórica está sin apelativos. Fueron los mismos guanacastecos quienes, en pleno uso de las facultades democráticas, tomaron esa transcendental decisión que se consagró en el grito “De la Patria Por Nuestra Voluntad”.

Toda la provincia llegó a los brazos de la patria como una sola unidad, nada de “a pedacitos” como lamentablemente ocurrió en aquella nefasta decisión del ex Presidente, Alfredo González Flores (de ingrata memoria para los pamperos) quien desmembró en 1915 –sin mayores consideraciones- a la Península, entregando a Cóbano, Lepanto, Paquera y las Islas del Golfo en manos de Puntarenas.

Ese acto de irrespeto histórico ha causado daños -económicos, culturales e incluso ambientales- inconmensurables a los guanacastecos quienes hemos tomado la decisión de decir “Basta Ya”.

Por eso en julio pasado –con el apoyo del ex Diputado, Mario Arredondo- iniciamos la lucha judicial para recuperar esos territorios. Sin embargo, el cumplimiento de esa meta enfrenta a poderosos enemigos en el Poder Ejecutivo y Legislativo.

En Cuesta de Moras tenemos la presión política de los Diputados, Agnes Gómez y Rodolfo Sotomayor, quienes soslayan la historia costarricense con el único ánimo de afectar la actual unidad geográfica e histórica y la vida de los peninsulares.

La junta de los “legisladores” (con el perdón del término) encontró tierra fértil en Zapote donde el Ministro de la Presidencia, Carlos Ricardo Benavides, ha demostrado una parcialidad descarada en relación con este tema; además, de una impericia absoluta.

Todas las organizaciones políticas, comunales, sociales y empresariales -entre otros sectores- pueden estar seguras que desde la trinchera de la Municipalidad de Nicoya estamos poniendo todo el esfuerzo necesario para que los estrados judiciales restablezcan la indivisible unidad de Guanacaste, un hecho que ni los más obstinados opositores de esta causa pueden negar.

Para los comicios 2014 solicitaremos a los líderes de las agrupaciones políticas, que respeten la historia costarricense, que apoyen la indivisibilidad de Guanacaste, como en 1824 -cuando nos adherimos a Costa Rica- y que no sigan jugando el triste papel de “ni chicha, ni limonada”, en un tema en que la provincia merece el reconocimiento de su territorio integral.

Estamos seguros que lograremos enderezar el desaguisado del ex presidente González Flores quien, sin más, ni más, de un solo decretazo nos dejó un Guanacaste mutilado.