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  • El Instituto Clodomiro Picado es la unidad que desarrolla la innovación.

Un trabajo de investigación de más de seis años concluyó en el descubrimiento de sustancias de origen natural que funcionan como repelente de serpientes. Los trabajos de laboratorio se desarrollaron en el Instituto Clodomiro Picado (ICP-UCR) y en el Centro de Investigación de Productos Naturales (Ciprona-UCR).

La pregunta de investigación planteada por el equipo del ICP-UCR hace más de 10 años encontró eco en la tesis de posgrado en química de la entonces estudiante Mónica Alvarado Rojas, quien con las pruebas de laboratorio logró comprobar que los componentes provocan una reacción de huida de la serpiente terciopelo.

Actualmente la investigadora María Herrera Vega, de la sección de Desarrollo Tecnológico de la División Industrial del ICP-UCR, explicó que el comportamiento se repite en otras especies de serpientes presentes en el territorio nacional.

El detalle del descubrimiento no es de acceso público, debido a que se encuentra en un proceso tendiente a proteger la propiedad intelectual, que le dará a la Universidad de Costa Rica los derechos sobre los usos de la innovación resultante.

El equipo de investigadores vinculados al descubrimiento incluye a seis personas, que en la actualidad esperan que se someta la solicitud de patente para poder hacer las publicaciones científicas correspondientes.

“Interesa que la patente se pida en varios países porque por ejemplo podríamos suponer que las serpientes en África también responden igual a la sustancia y eso se quiere probar, creemos que puede funcionar para un amplio espectro de serpientes” comentó Herrera Vega.

Los usos de esta próxima innovación pueden vincularse no solo a la prevención de los accidentes ofídicos en seres humanos, sobretodo se visualiza su aplicación veterinaria. De forma comercial promete ser una solución a las pérdidas generadas por mordeduras de serpientes en los hatos ganaderos y también en animales domésticos.

En Costa Rica investigaciones previas revelan que en el Pacífico Central y Sur entre el 5% y el 10% de un hato sufre de mordeduras de serpiente, y cerca del 75% de los animales atacados mueren.

“Trabajamos en primera etapa de extracción con el Ciprona-UCR, que son expertos en productos naturales, pero se trata de compuestos nada comunes y difícilmente ellos podrían manejar el proceso de la síntesis con los presupuestos que tenemos en la actualidad” señaló la Dra. Herrera al explicar que hoy esperan cotizaciones de laboratorios internacionales para acercarse a un número que permita dimensionar el costo de la siguiente etapa del proyecto.

El siguiente paso de la investigación es la síntesis de los compuestos, lo que permitiría producir el repelente a nivel industrial en el futuro. En una tercera etapa se deben diseñar los mecanismos de aplicación. Y en una cuarta etapa se debe validar el producto con otras serpientes de otras regiones del mundo. Para esto se requiere una inversión significativa de recursos, por lo que Universidad está anuente a asociarse a empresas que podrían ser las licenciatarias del producto final.

Actualmente desde la Unidad de Gestión y Transferencia del Conocimiento para la Innovación (Proinnova-UCR) se negocia con una firma inglesa que está interesada en evaluar las potencialidades de la investigación, esta firma estaría dispuesta a cubrir los costos de los procesos restantes. Hasta la fecha, la investigación supuso una inversión considerable de recursos económicos por parte del ICP, la cual incluyó el financiamiento de una pasantía en un laboratorio en Alemania, todo lo cual ha sido parte del fortalecimiento de la invención, comentó el actual director del ICP-UCR Dr. Alberto Alape.

Sobre Proinnova-UCR

La Unidad de Gestión y Transferencia del Conocimiento para la Innovación (Proinnova-UCR) trabaja en proyectos novedosos de los tres pilares de la Universidad de Costa Rica (investigación, acción social y docencia) y de las seis áreas de conocimiento (Artes y Letras, Ciencias Sociales, Ingeniería, Ciencias Básicas, Ciencias Agroalimentarias y Salud), con el fin de que los resultados obtenidos impacten de forma innovadora en el sector socioproductivo. Para ello, se evalúa el potencial del conocimiento, se protege la propiedad intelectual y se transfiere, y en alianza con personas y poblaciones vulnerables, empresas u otras organizaciones que puedan beneficiarse del uso del mismo.

Además, promociona, asesora y capacita en creatividad, inteligencia competitiva, innovación y propiedad intelectual, para impactar en la comunidad universitaria y en los sectores externos.

Publicado en El País

Los hechos recientemente, sobre el tema del FEES, que están haciendo que las aguas del sector universitario se vuelvan turbulentas, debe ser un tema analizado con detenimiento, como decía el apóstol San Pablo, despacio porque precisa.

No puede el gobierno de turno, tomar decisiones a la ligera, ni mucho menos los diputados, aún menos el Consejo Nacional de Rectores, que afecten a miles de estudiantes universitarios, especialmente los de zonas rurales, al obligar al FEES, a realizar Fondos de Inversión, cuando su función primordial debe ser fortalecer la educación superior, no comprar bonos o papelitos, que luego el gobierno central no pagará.

Las universidades, deben invertir en sus estudiantes, en carreras universitarias que pongan a esos miles de personas a trabajar con calidad, acorde a las necesidades, no sólo del mercado laboral nacional, sino también, del mercado mundial. Esa inversión, hará que nuestra población sea más competitiva, menos necesitada del Estado paternalista; pues ya su papá Estado, invirtió en él, para que pueda valerse por sí mismo.

Las universidades, por esa razón, deben tener una visión amplia del espectro social, laboral, económico del país, e invertir, en carreras de alta tecnología, como electrónica, mecatrónica, turismo por ser este el motor económico que mueve el país, y dejar de lado como en el congelador por un tiempo, carreras, que tienen saturado el mercado laboral.

Los representantes tanto del gobierno central, así como diputados, sindicatos universitarios y organizaciones sociales en general, están obligados a llamar al diálogo, sentarse y plantear una estrategia de negociación, que conlleve, a esos estudiantes, a un futuro más halagüeño.

Desde mi perspectiva, muy personal, el FEES debe ser controlado por muchos ojos, y que quienes hoy dicen defender los intereses universitarios, se comprometan, a que el FEES se va a utilizar, en el desarrollo de investigación, innovación, tecnología, y formación en nuevas carreras. Es dar ese salto visionario, para mientras, las carreras de ciencias sociales, medicina, y otras altamente saturadas, obtienen un pequeño aire, para que quienes son profesionales en esas áreas se puedan insertar laboralmente y presionar menos dichos mercados laborales. 

Eso es, movilidad social, calidad de vida, justicia social, negociación política, de la cual tanto proclamaron y aplicaron grandes visionarios, como el Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, don Pepe Figueres, Manuel Mora Valverde, el Padre Víctor Manuel Sanabria, Padre Benjamín Núñez, en muchos otros, visionarios de gran estirpe social.

No podemos cercenar el FEES y cerrar por cerrar carreras y menor afectar a los estudiantes de zonas rurales, que ya de por sí pocas oportunidades tienen para salir adelante y tener una calidad de vida.

Es necesario que se haga un alto en el camino, igual que el presidente de la República, diputados y miembros universitarios, para que la inversión en educación superior no disminuya, sino que se invierta acorde a las necesidades del mercado laboral y no de forma antojadiza, que se invierta en bonos o papelitos que en nada ayudan.

Andrés Alejandro Moreno Álvarez / Estudiante Gestión Empresarial del Turismo Sostenible
UNA, Campus Liberia

Publicado en La Provincia
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