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Martes, 20 Marzo 2018 13:26

Penumbra Juvenil "Relato de vida" Destacado

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*Por Jorge Araya Bellido

 Sinopsis

Un tímido joven lucha contra el abuso psicológico y físico entre estudiantes. Una historia de superación, crecimiento y compromiso.

Penumbra Juvenil es un relato que nos muestra una radiografía de cómo está la situación actual en el país y muchas partes del mundo, un enfoque crítico y analítico que nos permita hacer un paréntesis y reflexionar de cada uno de estos aspectos que se citan en nuestra narración, para que podamos detectar muchos de los factores que perjudican a nuestra sociedad, en especial la educación.

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Por la ventana de la humilde casa se comienza a apreciar los primeros rayos luz del nuevo amanecer 5:30 de la mañana y el despertador comienza a sonar, con ese ruido constante, ensordecedor. Esteban estira su mano deseando casi quebrar de un sólo golpe ese pequeño aparato que le recuerda que hoy inicia nuevamente su martirio, con el regreso a clase.

Esteban es de contextura delgada, metro setenta de altura, trigueño, pelo negro, no es muy buen deportista pero si muy aplicado en sus estudios y le fascina el dibujo, el diseño y la matemáticas.

Sus padres ya están levantados listos para partir a sus trabajo, ella maestra en una pequeña escuela de la ciudad y el padre trabaja en una ferretería de dependiente.

Por lo general su madre deja todo preparado, su desayuno y los alimentos necesarios para sobrevivir el día, su padre solo se limita a vestirse y prepararse para ir a trabajar, casi no hablan.

Esteban con pocas ganas, logra al fin levantarse y se dirige al baño, una vez en la ducha y con el agua refrescante le vuelven los recuerdos de los últimos tres años en el colegio.

Y como su vida cambió cuando en la soda del colegio, al ir por un refresco en recreo choco de frente con uno de los chicos más populares del colegio ocasionando que el refresco que traía Carlos se derramara en toda su camisa y parte de su cara, provocando que todos los estudiantes que estaban en ese momento en la soda se rieran de la acongojante situación, en que fue tirado al suelo, golpeado y moreteado, delante de profesores y alumnos.

A partir de ese momento la vida de Esteban cambío, Carlos un joven deportista, bien parecido de contextura atlética, un cuerpo musculoso moldeado esculturalmente de hacer mucho ejercicio. Estatura de metro ochenta y ocho centímetros.

No había lugar donde se topara a Carlos que no se le acercara para burlarse y agredirlo. Y para colmo de males, Carlos tenía dos amigos escoltas que lo apoyaban en todo. Los tres acostumbraban jugar fútbol y baloncesto en las selecciones del colegio e ir a patinar por las tarde noche al parque, costumbre de los chicos de la ciudad.

Esteban vuelve a la realidad y termina de ducharse, se dirige a la pequeña cocina y calienta su desayuno mientras oye su música favorita. Afuera en su vecindario se escucha el movimiento de los automóviles y los buses en la hora pico.

Luego procede a vestirse y prepara sus útiles del colegio para dirigirse a la parada de bus que lo llevara al colegio.

El colegio es público, aproximadamente unos ochocientos cincuenta estudiantes, para ser público está entre los mejores de la comunidad, aunque sus instalaciones son sencillas y pequeñas, cuenta con lo básico: un gimnasio, soda, cancha de fútbol y un par de aulas designadas para tecnologías.

De camino en el bus miró por la ventana, Esteban recuerda lo que le decía su mamá del colegio, que en su época era todo diferente, comentaba que habían tres colegios con muchos estudiantes y entraban de 7 a.m. A 2:45 p.m. Su madre le comentaba que eran épocas muy bonitas, muy sanas, sin tanta tecnología, en los hogares, solo contaban con un televisor donde la moda era ver novelas y por las tarde noche los jóvenes acostumbraban a reunirse para jugar bingo o ladrones y policías.

Cuando asistían al colegio no habían espacios libres y tampoco se veían casos de drogas y jovencitas embarazadas y mucho menos se hablaba de adecuaciones y bullying (Acoso físico o psicológico al que someten, de forma continuada a un alumno sus compañeros).

En los relatos de su madre le manifestaba que antes si un profesor le tenía que dar un reglazo, nadie se molestaba, más bien los padres les apoyaban. Comentaba de cómo los profes sabían los nombres de cada estudiante y hasta conocían a cada una de las familias, claro era una comunidad pequeña, e incluso no faltaba uno que otro pleito, pero era algo normal.

Como han cambiado las cosas actualmente, piensa Esteban, porque en su colegio constantemente hay requisas policiales buscando drogas entre los estudiantes, las jovencitas embarazadas y es común verlas con su barriguita esperando ilusionadas su te de canastilla que les organizan las compañeras, y los horarios ni se digan entramos a las 7:00 a.m. y a las 10:00 en punto estamos afuera.

Un frenazo repentino le recuerda a Esteban que ya llegó a su destino, automóviles por todo lado, taxis, busetas, padres, estudiantes y profesores corriendo por todo lado porque ya casi inician el nuevo curso lectivo.

Todos se dirigen al gimnasio donde la directora dará la bienvenida y como es tradicional hará un resumen de la normas del colegio.

Mientras tanto Esteban avanza hacia el gimnasio, cabizbajo, solitario no queriéndose encontrar con Carlos y sus compinches en solo la entrada. Ya muchas vergüenzas le han hecho pasar. Saluda al guarda y se dirige por el pabellón menos concurrido.

En el gimnasio hay grupos de estudiantes por todo lado, las chicas lucen radiantes y bellas con sus cabellos bien arreglados, algunas con enaguas muy cortitas. Los chicos con sus mochilas no tan arreglados como ellas pero se les nota contentos y narrando sus experiencias en las vacaciones.

Esteban busca acercarse a su grupo, cuando siente a lo lejos esos ojos de águila, que a su presa, si, allá al fondo estaba Carlos, con su escultural novia Viviana, una chica realmente bella, una amazona verdadera, con su perfecto y torneado cuerpo, moldeado de hacer ejercicios, su preciosa cabellera suelta, mostrando ese pelo negro azabache, bien aplanchadito.

Viviana es una joven súper popular en el colegio, en redes sociales sube fotografías infartantes mostrando su colección de bikinis diminutos, paseándose por todas las playas de la provincia, con grupos de amigos y sin faltar su amiga inseparable, la macha Alejandra. Otra belleza; a ambas les fascina patinar y fue ahí donde conocieron a Carlos y donde nació la relación.

Esteban sintió la mirada penetrante de Carlos y sus secuaces, como diciéndole, más tarde me las vas a pagar, y así fue, ese mal presentimiento, ya que finalizado el acto de bienvenida Esteban se escabulló por donde menos gente había y sin embargo, allí a la vuelta de uno de los pabellones menos transitados, lo estaban esperando Carlos y sus matones.

Como lo había hecho los últimos años, se acercaban rodeándolo, maldiciendo y diciendo toda clase de improperios y palabras obscenas, primero Carlos le pisaba el pie fuertemente. Esteban brinca en un pie del dolor, pidiéndoles que lo dejen en paz, pero no, ese es el inicio del ritual, porque luego mientras los amigos sonríen y giran alrededor de él, Carlos hace su segundo ataque, le toma la oreja y se la retuerce fuertemente ocasionando un fuerte dolor del que ya estaba acostumbrado y tercero lo toma del pelo y lo sacude hacia atrás y termina amenazándolo y mentándole la madre diciéndole que lo odia y que personas como él, siempre las va a seguir majando y molestando. Por último ríen y empujan a Esteban al suelo y se marchan felices al cumplir su hazaña.

La hora y media siguiente fue para recuperarse, con que ganas Esteban iba a estar en el colegio, todo magullado. Cuando sonó el timbre salió casi corriendo a tomar el bus que lo llevaría de regreso a su hogar.

Una vez sentado en el bus Esteban observa por la ventana el gran tumulto que se estaba armando en la entrada del colegio. Unos estudiantes de otro colegio vecino, llegaron a tirar piedras y a buscar a Carlos y sus amigos, que terminaron enfrentándose en una descomunal lucha campal, donde los más jóvenes tratan de huir, mientras otros se alistan con sus celulares para gravar la gran pelea, que posteriormente subirán a redes sociales y a YouTube .

Suenan las sirenas, se acerca la policía y todo el mundo sale despavorido.

Al fin el bus logra abrirse paso entre la presa que había y Esteban se pregunta. ¿Qué está pasando?

Mira al frente y ve a uno de los pasajeros que lee uno de los periódicos más populares del país, y en su portada se puede apreciar una mujer casi desnuda con diminuto hilo, enseñando sus grandes pompis, para luego desplegar los principales encabezados del periódico.

Se podía leer:

“Presidente sale nuevamente de viaje, dejando al país en medio de un caos y desilusión”.

“lluvias inundan la zona sur del país”.

“Porteadores paralizan el país, bloqueando las principales calles”.

“Dos reconocidos e influyentes diputados, llaman haraganes y vagabundos a empleados públicos”.

Y más abajo decía en letra muy pequeña “aumenta el número de muertes por accidentes de tránsito”.

Esteban se sacude y se pregunta nuevamente, ¿Qué pasa en el país y el mundo?

Se le viene a su mente lo que decía su padre, de lo bien que la pasaban antes cuando los ríos de la comunidad eran limpios, se podía ir a nadar, pescar e incluso muy cerca se podía ir de cacería y traer un venadito para que comiera la familia y me hablaba de los turnos que organizaban en la comunidad, los bailes con conjuntos, como añoran sus padres esas épocas.

El bus al fin llegó a la parada que lo deja cerca de su casa y Esteban recuerda lo mal que le fue en el colegio y repasa los momentos más difíciles en especial después de haber derramado aquel refresco en el cuerpo de Carlos, ya que su reacción fue violenta, ese día lo derribó, lo puso en el suelo no solo físicamente, sino psicológicamente. Ese día en que terminaron en la dirección y a Esteban no le quedó otra que aceptar que él fue el de la culpa al derramar el refresco a Carlos.

Luego en las siguientes agresiones, se puso la denuncia en el departamento de orientación, pero a Carlos no hay forma de detenerlo y le importa un comino si lo suspenden o no.

Es triste saber de qué vas a un lado con el temor de encontrarte a esa persona que te agrede y no puedes hacer nada. Le pasó en el estadio, en el parque y en una que otra fiesta. Y en general cada día de por medio en el colegio.

¿Qué hacer? , gracias a Dios Esteban ha encontrado en el camino buenas personas y entre ellas alguno que otro profesor que le aconseja y le dicen que siga adelante, que no hay mal que dure cien años, sin embargo Esteban sigue en la “Penumbra Juvenil” situación en la que hay poca luz, pero no se llega a la oscuridad. No hay luz para Esteban y estos últimos años ha vivido de bajo perfil, donde casi no se perciba, para no ser agredido física y psicológicamente, pero su fe inquebrantable le dice que pronto culminarán sus estudios y podrá optar por irse a la capital a estudiar economía, administración o arquitectura que es lo que más desea.

Una vez que Esteban llega a su casa, su madre le pregunta como estuvo su día y el como de costumbre para no preocuparla le contesta con un bien mami y a ¿ti?

Han pasado los meses y Esteban logra continuar su vida, se le nota más alegre que de costumbre, porque pareciera que Carlos no continuó en el colegio después del regreso de vacaciones de medio año, el paso hacer uno de los estudiantes que desertan después de vacaciones, sumándose a los 13000 estudiantes que abandonaron sus estudios.

Esteban pudo terminar su quinto año y su bachillerato con buenas calificaciones, le alegró ganar el examen de admisión de la universidad más prestigiosa del país.

Los últimos 3 meses fueron al fin de paz, tranquilidad de saber que ya no debes estar en la penumbra para que no te vean. La fe y la convicción de que vendrán cosas mejores, hicieron que Esteban pudiera soportar lo que para muchos llaman: “La mejor etapa de su adolescencia”.

(*) Jorge Araya Bellido es educador

 

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