Elementos filtrados por fecha: Viernes, 03 Julio 2020

  • El templo San Blas en Nicoya es uno de los más antiguos del país.
  • Edificaciones fueron construidas en la Colonia o en años cercanos a la Independencia del país.

Estos templos son los más antiguos del país, edificaciones construidas entre los siglos XVIII y XIX, edificaciones donde aún, en pleno siglo XXI, resuenan en sus vetustos muros las plegarias de los fieles católicos, porque sus puertas tienen alrededor de dos siglos de abrirse para ofrecerles consuelo y renovar la fe.

Se trata de los templos de San Blas, en Nicoya; Orosi y Quircot, en Cartago; así como los de la Inmaculada Concepción y parroquia de Heredia; todos son patrimonios históricos-arquitectónicos del país, amparados por la ley 7555.

Excepto la ermita de Orosi, sus estructuras actuales han sido modificadas significativamente ante la devastación causada por incendios y terremotos. Los templos se han construido y reconstruido en el mismo lugar, en ocasiones partiendo de cero, otras no. Lo que sí se puede afirmar es que han ocupado el mismo sitio desde la Colonia.

San Blas, Nicoya

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Entre 1522-1544 se estima que se dio la primera construcción de un rudimentario templo, posiblemente de paredes de madera y techo de paja, similar al de las casas de la población indígena.

En 1644 construyeron uno nuevo a causa de la afectación de los incendios sucedidos a mediados del siglo XVII. En la construcción se hace uso de piedra para levantar las paredes y tejas para cubrir el techo. Para esta época era usual el uso de la cal, la arena y la piedra (cantos) para las construcciones de edificios.

En 1751 el obispo Morel de Santa Cruz eleva la iglesia de Nicoya al rango de Vicaría. Además, se nombra a San Blas como patrono del templo y se crean cofradías dedicadas a diferentes santos y advocaciones de la Virgen.

A finales del siglo XVIII se reporta un incendio en el pueblo de Nicoya, perdiéndose la valiosa documentación que archivaba la iglesia.

En 1822 un temblor motivó que se reedificara un nuevo templo, para ello se utilizaron las bases del anterior. La reconstrucción no se finalizó por falta de fondos económicos y por la afectación del edificio a causa de otro temblor en 1826, lo cual nuevamente obligó a iniciar obras.

Las cofradías conformadas por los vecinos de Nicoya aportaron dinero a la reconstrucción mediante las ventas del ganado que existía en las haciendas a su cargo. Se estima que este edificio fue concluido a mediados del siglo XIX.

Los temblores de junio de 1900 provocaron en el templo de Nicoya grandes daños materiales, que hicieron necesario realizar grandes y radicales reformas al edificio.

Entre 1950 y 1952 hubo más temblores que afectaron el templo lo que motivó iniciativas para su demolición, pero la oposición de los vecinos lo impidió.

En 1980 y 1981 y entre 1990 y 1994, el Centro de Patrimonio Cultural realizó restauraciones ante las afectaciones del terremoto de 1952, así como remodelaciones en el piso.

El terremoto de Sámara en 2012 afectó nuevamente la iglesia San Blas, provocando el resquebrajamiento de la bóveda, paredes y la espadaña o fachada principal.

Entre 2015 y 2019 el Centro de Patrimonio Cultural realizó, en tres etapas, un reforzamiento estructural del templo con una inversión total de 670 millones de colones. Fue reabierto el 24 de julio de 2019.

Fuente: Paneles informativos del templo de San Blas, elaborados por el Centro de Patrimonio Cultural. 2019.

(Fueron consultadas varias fuentes para su elaboración).

San José de Orosi, Cartago

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En el año de 1743 misioneros franciscanos construyeron en el valle de Orosi una pequeña ermita de paja, antecesora de la actual.

En 1753 se erigió la parroquia y se creó el convento, pero no fue hasta 1766 que se terminó la construcción de la actual iglesia en adobe y caña brava, con una planta de distribución en forma de U, tipo misión. Las pinturas, ornamentos y altares que exhibe el templo, fueron traídos a partir de 1767 desde Guatemala. En 1785 la ermita prestaba sus servicios a unos 583 indígenas.

En 1846 los franciscanos la abandonaron para retirarse a Guatemala y no regresaron hasta 1947, un siglo después.

Fuente: C. Zamora. Circuito Turístico Cultural. Ciudad de Cartago y Valle de Orosi, 2009, publicación del Centro de Patrimonio Cultural.

Purísima Concepción, Quircot, Cartago

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Quircot fue una de las primeras reducciones indígenas del siglo XVI, desde su fundación, existieron otras ermitas en el sitio. Sobre la actual edificación en adobe y techo de teja, representativa de la arquitectura religiosa franciscana, no se sabe con precisión la fecha de su levantamiento, a falta de registros en la investigación realizada en 2001 para su declaratoria.

En 1828 la Municipalidad acordó pedir una contribución a los vecinos y a los ladinos para comprarle campanas al templo de la Purísima Concepción, patrona del pueblo (ANCR, Municipal, N° 379, 1828).

Sobre una nueva construcción de la iglesia no se encontraron datos para el caso de Quircot. El 6 de agosto de 1838 se lee en la carta municipal lo siguiente: "que en la iglesia que está a un cuarto de caerse que se le determinará que se le componía o se le apiaba y la Municipalidad determinó que se diese alguna providencia de componerse antes de que se caiga y esto se diese pronto" (ANCR, Municipal N° 419, 1838).

Algunos fijan su construcción en la segunda mitad del siglo XIX, sin embargo, Ana Luisa Cerdas, quien laboró como historiadora en el Centro de Patrimonio Cultural, indicó en el estudio para su declaratoria que: "resulta un poco dudoso que fuese por esa fecha en específico ya que el expediente de Cartago y data del fondo de propios del pueblo de Quircot, correspondiente al año de 1867, únicamente reporta una reparación de la iglesia (...)”.

La estructura ha sufrido una suerte de reparaciones y remodelaciones, en 1911 perdió su torre lateral y en 1976, de la mano de un reciente Centro de Patrimonio, se trató de volver a su diseño original.

Posee lo que se dice es el altar de la ermita de Ujarrás, esta última construida entre 1681 y 1693, pero de la que solo permanecen las ruinas.

Fuente: Estudio de renovación de la declaratoria de patrimonio histórico arquitectónico del templo católico de Quircot de Cartago. 2001.

Centro de Patrimonio Cultural.

Parroquia Inmaculada Concepción, Heredia

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El templo inició en 1714 como una ermita de horcones de guachipelín y techo de paja que veinte años después, en 1734, adquiere el rango de parroquia y para mediados del siglo XVIII era de adobes y teja.

El 31 de octubre de 1797 colocaron la primera piedra del templo, inicialmente se nombró como maestro de obras a José Miguel Porras, pero se desconoce quién elaboró los planos. En 1810 los trabajos eran dirigidos por Valentín Arias.

Aparentemente se inauguró en 1815, las paredes son de piedra de las canteras de San Antonio de Belén y Cartago; también se empleó ladrillo, mortero de cal y arena para los repellos.

En 1825 se nombró a la Virgen de la Inmaculada Concepción de María como patrona de la ciudad.

Un terremoto acaecido en 1851 dañó seriamente la fachada principal y la torre norte, obligando a su reconstrucción. Fue reedificada entre 1855 y 1856, unos metros más afuera para ampliar su capacidad, según el diseño de influencia neoclásica del Ing. Franz Kurtze.

En 1866 terminaron los trabajos de construcción de la capilla y las sacristías laterales. En 1879 se colocaron los vitrales franceses, el púlpito y el coro, se forraron las columnas internas y con 15 mil ladrillos de mármol, se cubrió el piso interno.

La parroquia fue consagrada como basílica en 1880.

Fuente: C. Zamora. Circuito de Turismo Cultural. Ciudad de Heredia, 2011, publicación del Centro de Patrimonio Cultural.

Fotografías:

Templos de Orosi, Quircot, parroquia de Heredia y San Blas de Nicoya por Centro de Patrimonio Cultural.

Publicado en La Provincia
  • En Guanacaste: BPT Santa Cruz - 4 Estrellas, BPT Nicoya - 3 Estrellas, BPT Cañas - 2 Estrellas.
  • Se trata de 16 oficinas comerciales en todo el país y las 4 sociedades anónimas que conforman el Conglomerado.
  • Este logro implicó durante el año 2019 un ahorro cercano a los 60 millones de colones en diferentes aspectos como agua, papel, energía y combustible.

El Conglomerado Banco Popular logró 20 galardones del Programa Bandera Azul Ecológica 2019, gracias a sus acciones amigables con el medio ambiente orientadas a mejorar su operativa y a la generación de negocios más sustentables.

De esta forma, para el 2019 un total de 16 oficinas BP Totales (las más grandes que tiene la Entidad en todo el país), así como las cuatro Sociedades Anónimas del Conglomerado (Popular Valores, Popular SAFI, Popular Pensiones y Popular Seguros) alcanzaron un 100% de la calificación brindada por el Comité Técnico Nacional de Bandera Azul, en la categoría Cambio Climático. Algunas de ellas reafirmaron y mejoraron sus indicadores y otras lograron la bandera por primera vez. En la tabla Bandera Azul Ecológica – Conglomerado Banco Popular se puede observar el detalle del número de estrellas y cada una de las oficinas que lograron este galardón.

Gracias al esfuerzo del Conglomerado, solo durante el 2019 se logró un ahorro cercano a los 60 millones de colones en comparación al año anterior, debido a la importante disminución en el consumo en varios aspectos, como son los siguientes:  

  • Electricidad: ahorro de 378.264,56 KWH, para una disminución del 11% y un ahorro de ₡41.987.366,16
  • Papel: ahorro de 4.481,08 resmas, para una disminución del 28,12% y un ahorro de ₡8.962.160,00
  • Agua: ahorro de 3.052 m3, para una disminución del 12,21% y un ahorro de ₡6.104.000,00.
  • Combustible: ahorro de 5.359,90 litros, para una disminución del 16.75% y un ahorro de ₡2.888.983,41.

Asimismo, el Programa reconoció el esfuerzo del Conglomerado en la recolección responsable de residuos revalorizables: Ordinarios (966.942,92 kg), Orgánicos (4.449,60), Envases-Vidrio-Plástico (1.964,90), Aluminio (231,50) y Papel-Cartón (14.061,63)

“Este logro es muestra del trabajo y esmero que ha puesto el Conglomerado Financiero por alcanzar una relación cada vez más sostenible no solo con el medio ambiente, sino con lo sociedad en general, mientras que seguimos impulsando sanas prácticas económico-financieras que al final redundan en bienestar para las poblaciones en todos los territorios. Esto es parte de la esencia que diferencia al Banco Popular como una entidad de y para las personas trabajadoras del país, impulsando las mejores acciones con equilibrio, justicia y solidaridad”, recalcó Marvin Rodriguez Calderón, Gerente General Corporativo del Conglomerado.

Este logro forma parte de las acciones transversales que realiza la organización dentro de sus Planes de Valor Social y Ambiental.

Bandera Azul

La Bandera Azul Ecológica es un galardón que se otorga anualmente, el cual premia el esfuerzo y el trabajo voluntario de aquellas entidades que buscan mejorar las condiciones higiénicas, ambientales y utilizan este Programa precisamente como instrumento para mitigar y adaptarse al Cambio Climático. Esta iniciativa evalúa varios parámetros con diferentes tipos de mediciones, referidas a tres elementos: medición de los consumos, reducción de los consumos y Reporte de resultados.

El programa exige la ratificación anual con el fin de mantener o mejorar los resultados alcanzados. Por esto, para este año 2020 ya se están inscribiendo en el proceso de revisión la totalidad de las 24 oficinas BP Totales distribuidas en el país, así como el Centro Nacional de Tarjetas y las cuatro Sociedades, en busca de reafirmar y mejorar el compromiso ambiental y sostenible que el Conglomerado tiene como prioridad.

Publicado en El País
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