☏ +506 2671-2357 • ✉ [email protected]

Jueves, 17 Septiembre 2020 14:43

¿Qué nos espera?

Escrito por
Valora este artículo
(0 votos)

Costa Rica cumple seis meses desde que se diagnosticara el primer caso de contagio por el COVID -19. Pocos podían pensar que al cuatro de setiembre alcanzamos 45.680 casos confirmados, lo que, por supuesto, no augura nada bueno para las próximas semanas y meses si tomamos en cuenta que el número de contagios en promedio, supera los mil casos diarios.

Causa mucha preocupación que a la misma fecha sean reportados 469 personas hospitalizadas, 212 de ellas en cuidados intensivos y que se hayan producido 469 decesos relacionados con COVID-19.

Casi con asombro escuchábamos meses atrás el pronóstico de los epidemiólogos en el sentido de que la cifra de 45.000 contagios los alcanzaría el país posiblemente en octubre. Duele reconocer que muy pronto alcanzaremos cifras de 50.000 personas contagiadas y que el crecimiento continuará en ascenso debido a las medidas de apertura que el Ministerio de Salud ha autorizado y a la dosis de responsabilidad/irresponsabilidad con que actuemos.

Esta pandemia nos ha conducido a medirla en términos de cifras, que diligentemente las autoridades de salud nos brindan día a día, y las estimaciones que hacen los especialistas en cálculos matemáticos, estadísticas y epidemiologia sobre la evolución de esta enfermedad; pero lo cierto es que más allá de esos recuentos existen por lo menos dos pandemias más, cuyos efectos recaen sobre todos los sectores de la sociedad.

Esas dos pandemias resultantes son la económica y la social, ambas igualmente destructivas, cuyos efectos a largo plazo tal vez conlleve años e incluso décadas superarlos.

En el aspecto económico son los trabajadores las victimas más afectadas por el cierre de miles de actividades productivas, suspensión de contratos de trabajo o simplemente porque al empresario o el comerciante no le queda otra alternativa que cerrar su fábrica o su negocio, entregar el local comercial y reinventarse, si es que tiene posibilidad.

La pandemia desde el punto de vista social ha contribuido a que sin excepción todos experimentemos un empobrecimiento generalizado, del que solo un reducido número no sufrirá e incluso tendrá en la crisis una oportunidad para aumentar sus ingresos.

Servicios, transportes, comercio, agricultura, pesca, exportaciones, turismo, casi ninguna actividad productiva escapa de esta espiral de parálisis económica.

La pandemia social es quizá a la que menos atención se le ha puesto, pero desde luego tiene miles de rostros humanos: jefes de hogar que tienen ante sí, el reto de procurar un ingreso al menos mínimo para atender las necesidades de sus familias o en su defecto depender de la asistencia que brinda el Gobierno mediante la entrega de dinero en efectivo o en especie, como los conocidos diarios.

Otro rostro humano lo conforman miles de madres, que además de los quehaceres diarios tienen que convertirse en educadores para ayudar a sus hijos a hacer las tareas y adquirir los conocimientos que se les imparte mediante la Web y que los niños reciben, los más afortunados mediante un moderno equipo de cómputo, un teléfono inteligente, o en el peor de los casos teléfonos sencillos que deben ser prudentemente utilizados so pena de que se les acabe el saldo y la lección también.

Rostro humano de la pandemia económica son los trabajadores que hacen teletrabajo y han tenido que hacer inversiones en compra de equipo, escritorios y sillas para llevar a cabo sus labores, pero también tienen nombre y apellidos los miles de trabajadores que deben obligatoriamente asistir a sus puestos de trabajo viajando en buses atestados y con el temor lógico de contagiarse y extender el flagelo a otros familiares.

Un terremoto de gran magnitud, un tsunami o un huracán, por citar solo algunos de los fenómenos naturales que destruyen una ciudad y afectan uno o varios países, pero su destrucción cesa y se puede iniciar la reconstrucción y regresar a la normalidad.

COVID 19 no es ni siquiera un organismo viviente, sino una proteína microscópica que invade nuestro organismo sin que nos percatemos de dónde provino o quien nos contagió y que deja efectos terribles en la humanidad.

No son pocos los estragos que este terrible mal continuará haciendo en lo que resta del año, en el año próximo y quizá para los años posteriores en que la “nueva normalidad” sea totalmente diferente a la que conocíamos antes del 6 de marzo del 2020.

Visto 832 veces Modificado por última vez en Viernes, 18 Septiembre 2020 14:48
  • PROBAR

Todos los derechos reservados © El Periódico Guanacaste a la Altura es una publicación de la empresa Cañas al Día Sociedad Anónina.