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Lunes, 10 Agosto 2020 02:35

Temor e incertidumbre

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Al cumplirse 5 meses desde que se confirmó el primer caso de COVID-19, Costa Rica registra un total de 21.400 personas contagiadas y un saldo de 200 fallecidos (cifras del 6 de agosto) es evidente que el temor de los costarricenses se hace mas latente y acongojante por cuanto la evolución de la pandemia es creciente cada día y nada augura que pronto lleguemos a la “nueva normalidad”.

Aun recordamos con cierto grado de estremecimiento el anuncio del presidente ejecutivo de la Caja Costarricense en el sentido de que la institución había adquirido 300 bolsas, especialmente diseñadas para el manejo de pacientes que fallecieran como resultado del COVID 19. Era una época en que los casos diarios de infectados no llegaban al centenar y los fallecidos escasamente ascendían a diez.

Nuestro país logró contener con éxito la propagación del virus durante cuatro meses, pero a partir de las fases de apertura de restricciones sanitarias y la dispersión del virus en zonas densamente pobladas de la Gran Área Metropolitana (GAM) el contagio se aceleró a niveles fuera de control y ha provocado estragos tanto en la salud como en la economía.

Las cifras que teníamos en ese entonces eran reconocidas como ejemplares en el ámbito internacional, gracias a la fortaleza de nuestra seguridad social, así como al loable trabajo de médicos enfermeras y personal de apoyo.

La cifra de 21.400 infectados ya está superando la capacidad de la infraestructura hospitalaria y lo grave es que no se perciben elementos para pensar que este flagelo se ralentice y podamos llegar al final del año en condiciones más favorables.

La otra cara de esta pandemia es el desastre que ha provocado en prácticamente todos los sectores de la economía, que antes de la pandemia mostraban una tímida tendencia a mejorar.

Hoy, como resultado de la pandemia, el Banco Central estima que el Producto Interno Bruto caerá un menos 3.6 por ciento durante este año, por lo que se considera que este es el más grande descalabro de nuestra economía desde la crisis de los 80.

Desempleo

Las cifras sobre el desempleo, como resultado de la contracción económica, por sí solas, quizá no nos digan nada, pero cuando el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), nos informa que esta variable ha caído al nivel histórico del 24 por ciento, lo que nominalmente, significa que de la Población Económicamente Activa equivalente a dos millones 330 mil trabajadores, un millón 860 mil están ocupados y 486 mil tienen la triste condición de ser desempleados, nos sobrecoge una gran preocupación y dolor.

“Nos morimos del COVID 19 o nos morimos de hambre” es el clamor en todo el mundo y en Costa Rica, donde la presión de muchos sectores esta conduciendo al Gobierno a una peligrosa decisión, levantar las restricciones y reactivar la economía, aunque sea tímidamente o mantener a la población recluida sin ingresos, sin alimento y sin esperanza.

De cara a realidades tales como que, la Caja Costarricense del Seguro Social está llegando a limites insostenibles en su capacidad para atender a los pacientes infectados por COVID y a los que sufren enfermedades crónicas; que el Gobierno esta gestionado y obteniendo prestamos por millones de dólares para atender la pandemia, unido a su obsesiva idea de que los problemas se resuelven creando nuevos impuestos, es claro que luz al final del túnel está muy lejana de vislumbrarse.

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