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Elementos filtrados por fecha: Sábado, 10 Octubre 2020

  • Liberia es una de las ciudades donde el proyecto se lleva a cabo

El Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) estableció un plan de acción para reducir en un 17% el índice de agua no contabilizada y aumentar en un 7,5% la eficiencia energética al 2024, gracias a la implementación de un plan de 261 acciones del Proyecto de Reducción de Agua No Contabilizada y Eficiencia Energética (RANC-EE).

De la mano de una consultoría con 20 especialistas internacionales, el proyecto de cerca de $162 millones inició su ejecución en agosto del 2019 con un diagnóstico institucional y de agua no contabilizada más la generación del ambicioso plan de acción.

“Con el proyecto RANC-EE se pretende recuperar el agua para abastecer a cerca de 400 mil personas, lo que reduciría el déficit en época seca en el Área Metropolitana y facultará posponer algunas inversiones en acueductos de las regiones. Además, se estima que se recuperará el valor de unos $350 millones en 12 años”, indicó la presidenta ejecutiva del AyA, Yamileth Astorga.

El proyecto se lleva a cabo en 8 acueductos de las siguientes ciudades: Liberia, Gran Área Metropolitana, Limón, Guácimo, Pérez Zeledón, Puntarenas, Alajuela y San Ramón.

Agua no contabilizada

El agua no contabilizada (ANC) es un concepto técnico para medir la diferencia entre el agua que se produce al inicio del sistema de acueducto y la que se factura a los abonados.

Esta diferencia puede deberse a pérdidas en la infraestructura (por rebalse de tanques o fugas en las tuberías) y a pérdidas en el proceso comercial, conocidas como pérdidas aparentes (por medidores en mal estado, catastros desactualizados e incluso por el agua que se brinda a asentamientos informales sin medición).

Diagnóstico y acciones

Como parte del diagnóstico de 2019, se calculó que el ANC alcanza un 47% en el Acueducto Metropolitano, de los cuales el 41% corresponden a pérdidas físicas y un 6% a pérdidas comerciales.

En promedio de los otros 6 acueductos regionales, se calcula un 57% de ANC, de los cuales el 52% son pérdidas físicas y el 5% son comerciales.

Entre las medidas que se implementarán para reducir estos índices, se encuentran la sustitución de 700 kilómetros de tuberías.

También, se encontraron oportunidades de mejora en cuanto a la gestión de las presiones del servicio de agua (que pueden dañar las tuberías), la atención proactiva de fugas y los procedimientos operativos de reparaciones de fugas.

Del mismo modo, se identificó la necesidad de cambios de medidores, actualización de la plataforma tecnológica y la detección de conexiones ilícitas, por lo que se implementarán acciones en estos rubros (ver “Hoja de datos: 10 acciones para reducir agua no contabilizada”).

El plan de 261 acciones incluye componentes como detección y control de fugas, sustitución de tuberías, cambio de medidores y catastro de infraestructura y de usuarios.

Asimismo, gestión comercial, eficiencia energética, control de la operación de los acueductos y fortalecimiento institucional. Esto último permitirá la integración de la filosofía de reducción del ANC como parte del quehacer del AyA después de finalizada la contratación.

Publicado en El País
  • 76 Casos Nuevos en Guanacaste.
  • Este 10 de octubre se contabilizan en total 87.439 casos confirmados y 1.76 fallecimientos.

Este sábado 10 de octubre se registran 1.386 casos nuevos de COVID-19, de los cuales 344 son por nexo epidemiológico y 1.042 por laboratorio.

El País llega a un total de 87.439 casos confirmados, con un rango de edad de cero a 100 años.

Se trata de 42.025 mujeres y 45.414 hombres, de los cuales 72.457 son costarricenses y 14.982 son extranjeros.  

Por edad: 74.247 son adultos, 5.925 adultos mayores y 7.180 menores de edad, 87 se encuentran en investigación.

Se contabilizan 52.669 personas recuperadas.

Del total de personas recuperadas 25.108 son mujeres y 27.561 son hombres, por edad tenemos: 45.074 adultos, 2.972 adultos mayores, 4.551 menores de edad y 72 se encuentran en investigación.

547 personas se encuentran hospitalizadas, 195 de ellas en cuidados intensivos con un rango de edad de uno a los 89 años.

Para este 10 de octubre se reportan 21 fallecimientos: 16 hombres, y cinco mujeres, con un rango de edad de 34 a 92 años.

En total se contabilizan 1.076 decesos relacionados con COVID-19: 401 mujeres y 675 hombres, con un rango de edad de 18 a 100 años. Por edad son 358 adultos y 718 adultos mayores.

Datos diarios (nacional, cantonal y hospitalizaciones): https://bit.ly/3hIMPk4
Disponibles para descarga: https://bit.ly/2UYCtCM

Publicado en El País
Sábado, 10 Octubre 2020 05:13

Receta para destruir un país

EDITORIAL

Asistimos a un periodo convulso que por momentos amenaza con desencadenar en una guerra civil, si tomamos en cuenta las actuaciones de los diferentes sectores participantes en la “defensa de sus derechos” y su oposición a la intención del Gobierno de negociar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que, en primera instancia, representaría para un importante sector de la población pagar nuevos impuestos.

La situación se decantó en torno a dos temas esenciales: el anuncio del Ministerio de Hacienda de imponer nuevos tributos como condición para tener acceso a los recursos del FMI y la férrea oposición de amplios sectores de la población a aceptar una nueva carga impositiva, cuando apenas se reponía de una reforma fiscal y se acostumbraba a lidiar con pagar el IVA y otras obligaciones tributarias.

Bloqueos, graves enfrentamientos entre la Fuerza Pública y los manifestantes son la tónica que hace que el país pierda millones de dólares por bienes perecederos que no llegan a los puertos para ser exportados y desde luego, el sinsabor de miles de costarricenses propietarios de vehículos o usuarios de medios de transporte público atrapados, durante horas, sin poder llegar a sus lugares de trabajo, afectando la producción del país.

El tercer actor en esta receta pensada para destruir un país lo es, un Presidente obcecado, prepotente y férreo en su oposición al diálogo, a sentarse a escuchar propuestas y casi ausente de la convulsa realidad que vive el país.

El Movimiento Rescate Nacional que se atribuye la organización del movimiento de protesta e incita a diferentes grupos a mantener bloqueos en las carreteras es el cuarto elemento de esta ecuación.  Al frente, hoy, el exdiputado Célimo Guido se presenta como el líder, incitando a mantener el cierre de vías como medio de protesta y demandando de parte del Gobierno ser escuchado, bajo la amenaza de que este movimiento será indefinido.

Como ingrediente sorpresa de esta receta para destruir un país, José Miguel Corrales, que hizo par con Guido, renunció a comandar el movimiento, pidió perdón y denunció que la infiltración del narcotráfico había desnaturalizado el movimiento.

Los resultados de esta revuelta popular en la que participan personas conscientes de la importancia de oponerse a la intención del Gobierno de crear más impuestos -antes que pensar en otras salidas como el recorte del gasto público, la eliminación, unificación o reducción de algunas instituciones que cumplen funciones similares- también sumó la participación de delincuentes que al no tener otra cosa que hacer lanzan piedras, cocteles molotov para destruir bienes públicos, atentan contra los policías y dejan una estela de perdidas millonarias por la paralización del aparato productivo.

Si todo este conjunto de factores es fatal para un país en una época normal, más destructivos resultan en momentos en que el país esta acercándose a la cifra de cien mil personas contagiadas con el COVID-19 y un saldo superior a las mil muertes por este mismo mal.

¿Qué nos espera en el resto del año, cuando hemos cumplido siete meses de estar sometidos al flagelo de la pandemia?

¿Será la aplicación de nuevos tributos, la venta de activos o la nociva actitud de patear la bola para adelante y continuar sin atacar problemas como la evasión fiscal, el contrabando y el gasto público?

Muchas de las decisiones tendrán que pasar por el filtro de la Asamblea Legislativa donde todo puede suceder y donde lo impensable puede hacerse realidad.

Por lo pronto algunos partidos políticos están afilando sus hachas y requieren que en esta Administración se deje resuelto el problema, para aspirar a no manejar las riendas de un país con un nivel de desocupación como no habíamos imaginado, un déficit fiscal súper inflado y un gobierno voraz que requiera contar con recursos frescos para financiar su gasto.

Publicado en Editorial
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