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Jueves, 06 Junio 2019 04:04

Iglesia Colonial de Nicoya Destacado

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Por Roberto Acuña Ávalos

Cuenta la historia que, en el año 1523, a Gil González Dávila, en una expedición en el Golfo de Nicoya, le acompañaba el Padre Fray Diego de Agüero, uno de los capellanes que atendían las necesidades espirituales de quienes integraban ese grupo de exploradores. Por eso, puede afirmarse que la historia eclesiástica del país inicia en tierras nicoyanas por el capellán Agüero.

En esta época de la conquista, en su recorrido, González Dávila conoció al Cacique Nicoya, con quien hizo amistad, que indujo e influyó en la conversión del Cacique, de su familia e indígenas del pueblo al cristianismo.

Sin embargo, es hasta 1544, que se considera la fecha original de la fundación de la Parroquia de Nicoya. La tesis que confirma este hecho son los escritos del Monseñor Thiel, quien indica que, en la fecha mencionada anteriormente, se erige la parroquia. La otra es la creciente conversión del cristianismo de los indígenas, lo que demandaba un sacerdote que cubriera las necesidades espirituales de los pobladores, con el fin de asegurar la perseverancia en la fe cristiana, todavía incipiente.

Este dato apunta que la Parroquia de Nicoya es la primera de Costa Rica, pues otras de gran antigüedad, como la Parroquia de Chomes, data de 1556 y la de Cartago de 1563.

Se cree que, desde la fundación de la parroquia, los oficios religiosos se realizaron en un templo con una estructura muy simple y de techo pajizo, el cual fue necesario reemplazar por la actual edificación, ya que constantemente la población sufría incendios que destruían el templo. Estos acontecimientos no permitieron obtener una documentación más veraz y concreta de las características de la edificación, ya que los archivos eclesiásticos de la Casa Cural se quemaron.

la iglesia fue utilizada como cementerio en el siglo XIX. Además, explicó que esta no es la primera vez que se hallan cuerpos ya que en la década de 1990 se encontraron unos 30 restos de individuos en los alrededores del templo.

Otro dato que analizan es que los entierros fueron de personas cristianas, por la posición en que aparecieron los individuos. Los 15 esqueletos tenían la cabeza orientada hacia el oeste y colocados de tal manera, que seguramente fueron enterrados en un ataúd o caja, pese que estas no se conservaron. Además, todos estaban boca arriba y con las manos colocadas en el abdomen o pecho.

Esas características son muy diferentes a los entierros precolombinos, pues esas culturas acostumbraban enterrar a los muertos en posición fetal y mirando hacia diferentes puntos cardinales.

El arqueólogo detalló que las investigaciones en la Iglesia Colonial de Nicoya son muy difíciles, pues existe poca información debido a que en 1730 cayó un rayo sobre la casa cural y quemó toda la documentación.

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