FAO y la OMS exigen normas para el arsénico en el arroz

Por primera vez, el Codex ha adoptado un nivel máximo para el arsénico en el arroz de 0,2 mg/kg. Tomando en consideración que la exposición prolongada al arsénico puede causar cáncer y lesiones de piel. También se ha asociado con efectos negativos sobre el desarrollo, enfermedades del corazón, diabetes, y daños en el sistema nervioso y el cerebro.

El arsénico está presente en niveles elevados de forma natural en el agua subterránea y en el suelo en algunas partes del mundo. Este elemento tóxico puede entrar en la cadena alimentaria cuando es absorbido por los cultivos.

El arroz en particular puede acumular más arsénico que otros cultivos, y debido a que es el alimento básico para millones de personas, puede contribuir significativamente a la exposición a este elemento, que es perjudicial para la salud humana.

La contaminación por arsénico en el arroz es especialmente preocupante en algunos países asiáticos, donde los arrozales se riegan con aguas subterráneas que contienen sedimentos ricos en arsénico, bombeadas desde pozos entubados poco profundos. Mejorar las prácticas agrícolas y de riego puede ayudar a reducir la contaminación por arsénico, por ejemplo cultivando en bancales elevados en lugar de campos inundados.

La Comisión del Codex Alimentarius acordó también desarrollar un nuevo código de prácticas que ayudará a los países a cumplir con el nivel máximo establecido y proporcionará a los productores con técnicas agrícolas y de elaboración adecuadas para prevenir y reducir la contaminación.

Medicamentos veterinarios

La Comisión recomendó que el uso de ciertos medicamentos veterinarios debe restringirse en los animales destinados a la producción de alimentos con el fin de evitar que las cantidades residuales de estos medicamentos puedan permanecer en la carne, leche, huevos o miel.

Los ocho medicamentos (cloranfenicol, verde malaquita, carbadox, furazolidona, Nitrofural, clorpromazina, estilbenos y olaquinadox), incluyen antibióticos y promotores del crecimiento, lo que puede tener efectos potencialmente adversos en la salud humana y pueden contribuir al desarrollo de resistencia a los medicamentos.

Otras medidas

Los países también acordaron los niveles máximos de residuos de plaguicidas y aditivos en los alimentos, así como los niveles máximos de contaminantes, incluyendo las toxinas llamadas fumonisinas, producidas por un moho que crece en el maíz.