Eco Museo recuerdo permanente de Abangares con su pasado minero

Muchas comunidades guardan recuerdos de épocas pasadas y los conservan, ya sea en museos, construcciones, monumentos o parques temáticos. Abangares no olvida las décadas de finales del siglo tras anterior y los primeros años del siglo XX, cuando se convirtió en una zona que desencadenó una verdadera fiebre del oro, a punto de convertirse en un enclave donde muchos trabajadores vivieron una situación casi de esclavitud.

Víctor Hugo Montoya Alvarado, encargado del Eco Museo que pertenece a la Municipalidad de Abangares refiere que el mayor auge de la minería se produjo en 1901, cuando la explotación paso a manos de Minor Keith, a cambio de la construcción del ferrocarril.

Keith importó desde California maquinaria industrial, equipo de transporte y tecnología de punta para procesar material y extraer el oro.

Añade Montoya que el empresario construyó un imponente edificio de seis pisos, en forma de terrazas, conocido como “Los Mazos”, donde se trituraba el material rocoso. El ruido que provocaba la maquinaria era tanto que se escuchaba a varios kilómetros de distancia.

También construyo túneles y un sistema ferroviario con pequeñas locomotoras y vagones para extraer el metal. A manera de anécdota Montoya contó que estas máquinas fueron bautizadas como María Cecilia y Tulita en honor a las esposas de Minor Keith y la de su socio. Tanto María Cecilia como Tulia, eran hijas del ex presidente de la Republica José María Castro Madriz.

La época de mayor industrialización de ese metal, bajo la administración de Keith se prolongó hasta 1930, cuando gran parte de la maquinaria fue desmontada y trasladada a Turrialba, para operar un ingenio y beneficio de café.

Origen de la explotación minera

En 1885 don Juan Vicente Acosta, oriundo de San Ramón, tomó posesión de la mina de oro que había descubierto el año anterior, la cual denominó Tres Hermanos, e inició sus operaciones en 1887.

Dos años después fue adquirida por una empresa inglesa. Al instalarse el primer campamento a raíz de la explotación minera con mayor intensidad, los señores Cirilo Smith, Roberto Crespi y Juan Vicente Calderón, en 1889 bautizaron el sitio donde se juntan el río Abangares con la quebrada Piedras, con el nombre de Las Juntas, por la confluencia de estas aguas.

La segunda mina fue descubierta en 1890, por don José Vargas Montero, que la denominó La Ermita. Entre 1889 y 1940 la actividad económica más importante en la región fue la minera, concentrándose el fuerte de la misma entre los años 1900 y 1930.

La influencia de extranjeros se hizo sentir profundamente en el hoy cantón de Abangares, desde su inicio, como consecuencia del descubrimiento de las minas de oro en la zona. Las condiciones de trabajo impuestas en la explotación minera fueron muy duras, originando una alta mortalidad, por enfermedades y situaciones de seguridad inadecuada, que en 1912 provocaron la primera huelga obrera en el país.

Como antecedente está el motín en que participaron los mineros. Se dice que la compañía minera había contratado como capataces y guardas a varios jamaiquinos para evitar que los mineros se dejaran pepitas de oro. Esto provocó malestar a los mineros al ser revisados y por el mal trato que recibían de los negros jamaiquinos.

Se tiene por cierto que un día del año 1911, el minero Juan Sibaja no se dejó revisar y luego de una acalorada discusión, el negro lo mató de tres disparos en el pecho.

De la mina salieron varios mineros entre ellos su hermano Gonzalo Sibaja, y ante la huida del guarda jamaiquino se dispusieron a matar a todos los negros que se hallaban en el lugar, con machetes, palos y escopetas. A la cabeza del levantamiento estuvo la mujer «Mercedes Panza».

Se especula que para darles muertes se utilizaron candelas de dinamita y que el saldo fue de 14 trabajadores negros muertos y enterrados en un cementerio en el lugar conocido como la Sierra.

Una vez que acabaron con la vida de los guardias que había en el lugar, debieron entregarse a las autoridades y fueron recluidos en el penal de San Lucas.