Consejos al volante para los paseos de Semana Santa

  • Todos los ocupantes deben usar cinturón de seguridad. También, los conductores deben separarse 1.5 metros al rebasar ciclistas.

Conducir por más de 2 horas continuas no es recomendable, si sale de paseo en Semana Santa; esa monotonía al volante hace entrar al conductor en una modorra mental, en una especie de trance y pierde capacidades de reacción, pese a que cree que va atento.

Así, detenerse al menos cada dos horas para evitar el agotamiento y la hipnosis vial, ya descrita, son dos de los principales consejos de la Policía de Tránsito para este receso vacacional de Semana Santa.

Dormir bien el día anterior resta riesgos de quedarse dormido al volante y este conductor debe acompañarse, idealmente, de un copiloto que le hable y que esté atento a signos de cansancio. Mejor todavía si puede compartir con esa persona la tarea de conducir, detallaron en la Policía de Tránsito.

El licor al volante “porque ando de paseo y nada me va a pasar”, el exceso de velocidad para llegar rápido al hotel o de regreso a la casa, los adelantamientos indebidos, justo para llegar más rápido, son conductas que atentan contra quienes viajan en el vehículo y contra terceros inocentes.

Los oficiales recomiendan salirse de la rutina acelerada de la vida diaria, laboral, académica, y aprovechar estos días para relajarse, tomarlo con calma y convertir el traslado al punto de vacación en parte del esparcimiento, disfrutando del paisaje, haciendo paradas a comer, a ver algún atractivo, eso sí, recalcaron, siempre atentos a la vía, mientras se conduce y 100% concentrados en eso, en conducir.

Por otro lado, salir con tiempo, tanto a la ida como al regreso, reduce la tentación de abusar de la velocidad, la principal causa de muerte en carretera en el 2022 y en el 2023.

De igual manera, si deben tomar un ferry, por ejemplo, también deben salir con tiempo y con un “colchón” adicional de tiempo, para que no se vean tentados a abusar de la velocidad, si les toma tarde.

No sobrecargar el vehículo ni de equipaje ni de personas es fundamental para reducir riesgos de accidentes, sea por inestabilidad provocada por sobrecarga o por las consecuencias que el exceso de pasajeros puede generar, comprendiendo que, lógicamente, alguno o algunos no llevarán cinturón de seguridad.

En esa línea, las autoridades recuerdan que los menores de 12 años y de menos de 145 cm de talla deben viajar con un dispositivo de retención adecuado, lo cual también puede restar espacio físico en los asientos traseros y eso no justifica que los adultos que van junto a esos niños no lleven el cinturón puesto. Deben llevarlo abrochado.

Revisar el estado mecánico, eléctrico, así como el estado de las llantas del automotor son consejos básicos de la Policía de Tránsito, para quienes aprovechan este receso para salir de paseo.

En el caso de las motocicletas, también hay que evitar sobrecargarlas con equipaje, deben viajar como máximo 2 personas y no deben subirse niños con menos de 5 años.

Licor, ciclistas y peatones

El consejo de no conducir en estado etílico es extensible para los ciclistas y los peatones. Los ciclistas conducen un vehículo, no deben hacerlo alcoholizados y la pérdida de reflejos y la condición de conciencia alterada de un peatón, en estado etílico, también supone riesgos en carretera.

Con el regreso de las procesiones desde el 2022, propias de la religión católica, tras la pandemia por Covid-19, cabe hacer el llamado, también, para que se tenga prudencia como peatón, evitando caminar por las calles en zonas que no están acordonadas y a los conductores recordarles sobre estas actividades, para que sean más prudentes y, así, evitar atropellos.

A los ciclistas se les pide respetar la Ley de Tránsito y hacerse visibles. Si alquilan o les prestan una bicicleta en su sitio de recreo, deben vestir ropa clara o reflectante de la luz, utilizar luces si salen de noche.

A los conductores se les pide respetar 1.5 metros, como mínimo, al rebasar a un ciclista, y hasta escoltarlos con el automotor si los alcanzan en una zona oscura; como un gesto empático.