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Sábado, 10 Febrero 2018 11:52

Cobertura boscosa podría ser medida por cantones Destacado

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Antes de la década de los 80, la deforestación y los cambios de uso del suelo, le ganaban terreno a la cobertura boscosa del país, la cual alcanzaba solo un 25 por ciento del territorio. 

Casi cuatro décadas después, y en gran medida gracias a la aplicación de la Ley Forestal de 1996, así como a los cambios en las actividades económicas, la cobertura llega al 52,5 por ciento.

 

 ¿Cómo están nuestros bosques?, ¿Qué pasa más allá de las áreas protegidas?

Un estudio desarrollado por la Escuela de Ciencias Geográficas de la Universidad Nacional (UNA), calcula un índice de fragmentación / conectividad de la cobertura natural a nivel de cantones, con el objetivo de que las municipalidades tomen acciones para mejorar la protección de los recursos naturales.

El estudio se realiza desde el 2000 y hasta el 2015, con el fin de monitorear el comportamiento de la vegetación. “La vegetación se expande y se contrae en periodos que se pueden reconocer luego de 50 años, aquí tenemos una línea base que podríamos proyectar hasta el 2030”. 

Dentro de la investigación se identificaron categorías como bosque de alta densidad, de baja densidad, páramo, manglar, vegetación anegada, pasto arbolado, pasto, cultivos y urbano residenciales.

Adicionalmente, se excluyeron las áreas protegidas bajo propiedad del Estados, como parques nacionales y reservas biológicas, debido que en un principio, los procesos de alteración y fragmentación deberían ser mínimos, por lo que podrían generar un sesgo. Además, el objetivo se centra en espacios con una fuerte actividad antrópica. 

Para el 2000, 19 de los 81 cantones presentan un índice de fragmentación /conectividad muy bajo, entre ellos San Carlos, Buenos Aires, Turrialba, Pérez Zeledón, Los Chiles, Limón, Golfito, Nicoya, Coto Brus, Upala y Siquirres. En la categoría muy alto, se ubican 20 cantones con cobertura natural muy escasa y con dinámicas más urbanas como Goicoechea, Barva, San Isidro, La Unión, Escazú, Moravia, Curridabat y otros.

Comparando los datos de 2000 con los del 2015, se indica que 27cantones incrementan sus niveles de fragmentación, donde los valores más extremos pertenecen a Tibás, San José, San Pablo Belén Curridabat, Montes de Oca, Alajuelita, Santa Domingo, Moravia, Escazú, La Unión, Flores y Alvarado, cantones con una dinámica basada en lo urbano.

“Esto demuestra que a pesar del incremento durante las últimas décadas de la cobertura natural del país, se presentan algunas diferencias espaciales significativas, que provocan que algunos cantones mejoren sus condiciones de fragmentación, mientras que otros acrecientan sus valores, lo cual afecta directamente las condiciones ecológicas y de los servicios ecosistémicos que cada cantón debe salvaguardar”, dijo Carlos Morera poseedor de una maestría y un doctorado, además de ser Vicerrector de Investigación.

Para el investigador esta es una herramienta que se pone a disposición de las municipalidades para que diseñen estrategias propias que incentiven la protección su de sus recursos.

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